Si alguna vez dejaste polvo de canela en tu encimera de la cocina o disfrutaste de un cálido manjar con canela, probablemente te hayas preguntado sobre los riesgos si tu perro lo ingiere. La verdad es más matizada que un simple sí o no: aunque pequeñas cantidades de canela no necesariamente dañarán a tu perro, cantidades mayores pueden causar problemas de salud, como irritación en la boca, problemas digestivos o reacciones alérgicas. Además, en grandes dosis, la canela puede ser tóxica para los perros, causando síntomas como vómitos, diarrea, baja de azúcar en la sangre, daño en el hígado o problemas respiratorios. Por eso, siempre es mejor mantener la canela fuera del alcance de tu mascota y consultar a tu veterinario si sospechas que tu perro ha ingerido una cantidad significativa.