El comercio de futuros requiere disciplina y una gestión efectiva de las posiciones. Los principios clave incluyen usar siempre órdenes de stop-loss, mantener un plan claro de riesgo-recompensa, evitar la liquidación, limitar el apalancamiento, operar siguiendo la tendencia, entrar solo con confirmaciones y nunca promediar en posiciones perdedoras. En última instancia, el éxito depende de la gestión del riesgo y el respeto por el mercado.