Lo que está ocurriendo en el mundo de las criptomonedas actualmente es una conexión profunda entre la tecnología blockchain y la infraestructura física real. Las redes de infraestructura física descentralizada (DePIN, por sus siglas en inglés) están convirtiéndose poco a poco en un campo importante, creando nuevas oportunidades para la gestión y el desarrollo de servicios en el mundo real, así como para la innovación en diferentes industrias. Estas redes permiten que dispositivos físicos, como sensores, cámaras y otros equipos, se conecten y funcionen de manera segura y eficiente, facilitando la creación de sistemas más inteligentes y autónomos. La integración de estas tecnologías abre un amplio abanico de posibilidades para mejorar la eficiencia, la seguridad y la sostenibilidad en múltiples sectores económicos y sociales.