El año 2025 registró el mayor récord de pérdidas en la historia de la seguridad criptográfica, pero paradójicamente, los protocolos on-chain se vuelven cada vez más difíciles de vulnerar. La situación contradictoria claramente muestra un cambio fundamental en el panorama de amenazas de seguridad digital de los activos: los ataques no solo han aumentado en número, sino que también han evolucionado en su complejidad y sofisticación. Esto indica que, aunque las medidas de protección tradicionales parecen ser efectivas, los atacantes están desarrollando nuevas estrategias para superar las defensas existentes. Además, la creciente adopción de tecnologías blockchain y contratos inteligentes ha ampliado la superficie de ataque, haciendo que la seguridad en el ámbito digital sea más crucial que nunca.