¿La IA todavía necesita trabajadores humanos en el sector tecnológico?

¿La IA: un amigo o una amenaza para los profesionales de la industria tecnológica?

El informe Future of Jobs del Foro Económico Mundial proyecta que se perderán 83 millones de empleos para 2027, pero también predice la creación de 69 millones de funciones nuevas.

Mientras tanto, Jobera señala que la industria tecnológica registró 136,831 pérdidas de empleo en 2023, la cifra más alta desde 2001. A pesar de estos datos, el 81% de los empleados encuestados cree que la IA mejora su trabajo.

Entonces, ¿qué deberíamos pensar sobre la IA en la industria tecnológica?

Parece que el impacto de la IA puede depender de las perspectivas individuales. Si tu trabajo se beneficia de una IA que mejora la eficiencia, podrías ver la IA como un aliado valioso. Sin embargo, esto no aplica para todos, como muestran las preocupaciones de los empleados de Klarna (ver nuestro artículo de FinTech en el número #499).

A pesar de opiniones diferentes, se espera que 2025 traiga una brisa revitalizante a la industria tecnológica.

¿Qué le depara 2025 a los trabajadores de la industria tecnológica? Los efectos de la IA

Jack Kelly, colaborador senior de Forbes que cubre carreras y tendencias laborales, sugiere que los objetivos de contratación para 2025 están mejorando, en parte gracias a la estabilización del impacto de la IA. Los últimos cinco años han sido turbulentos, influenciados por la COVID-19, que infló de forma antinatural la industria antes de provocar una caída brusca, y por la llegada de tecnologías de IA como ChatGPT, que al principio parecía preparada para reemplazar funciones desde desarrolladores hasta banqueros.

Hoy, nuestra comprensión de lo que la IA puede y no puede hacer se ha afinado. Sin embargo, es esencial recordar que la característica principal de la IA es su evolución continua.

La idea de reemplazar a los humanos con herramientas de IA no se ha abandonado por completo, pero se observa un cambio importante en las prácticas de contratación: el enfoque pasa de la cantidad a la calidad.

Menor cantidad, mayor calidad

De acuerdo con la cuarta encuesta anual de Karat sobre líderes de ingeniería de software, hay un énfasis creciente en contratar trabajadores capacitados y de alta calidad.

La mejora de habilidades es crucial para los profesionales de la tecnología que buscan mantenerse competitivos y evitar que sus carreras se vean interrumpidas de forma abrupta. Quienes dominan la programación y el desarrollo tienen ventaja; la encuesta señaló que el 41% de los líderes en 2024 valoró a los ingenieros de software más que al capital.

Actualmente, los roles más demandados incluyen ingenieros de IA, analistas de datos e ingenieros de sistemas, lo que indica que se valora mucho la adaptabilidad para gestionar software y IA.

¿La inteligencia artificial siempre necesitará humanos?

Un artículo de la MIT Sloan Management Review Middle East titulado “Why AI’s Future Depends on Human Ingenuity” destaca el papel indispensable de la colaboración entre humanos y máquinas, condicionada por el desarrollo de una IA ética.

La IA no puede realizarse ni mejorar sin aportes humanos. Las áreas críticas en las que se necesita a los humanos incluyen:

*   Detectar incertidumbres en los modelos de IA,
*   Mejorar las experiencias de los usuarios identificando necesidades específicas y niveles de tolerancia al riesgo,
*   Supervisar la automatización,
*   Aumentar la precisión de los modelos y reducir errores,
*   Medir la satisfacción de los usuarios,
*   Y, crucialmente, mantener la confianza de los usuarios.

En resumen, la IA requiere colaboración humana. Pero, ¿qué tipo de participación humana se necesita?

Para mantener un mercado laboral activo y saludable sin sacrificar el avance tecnológico, necesitamos participación ética.

En última instancia, como ocurre con todos los grandes cambios tecnológicos, el énfasis debe estar en la educación: mejorar habilidades y utilizar la IA de manera ética son vitales para comprender e influir positivamente en el panorama tecnológico sin socavar nuestros logros.

Como muestra la historia, algunos pueden quedarse atrás durante las grandes revoluciones tecnológicas, pero la educación y las prácticas éticas pueden reducir estos efectos.

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