Japón demuestra una vez más su talento para clavar puñaladas por la espalda, justo cuando la feroz batalla entre EE. UU. e Irán está en su apogeo, anunciando la venta de productos ETF por valor de 6200 millones de dólares.


Mientras todos los ojos estaban fijados en Oriente Medio, observando cómo EE. UU. e Irán se enfrentaban sin cuartel y los precios del petróleo fluctuaban salvajemente, el vecino del este, Japón, silenciosamente llevó a cabo una maniobra de “sacar el agua por debajo del pozo”.
El 4 de marzo, a las 7:30 p.m. hora del este de EE. UU., es decir, en la madrugada en Japón, el Banco Central de Japón convocó de repente una reunión urgente de política monetaria. Este tipo de “llamado nocturno” suele indicar que algo grave ha ocurrido en casa o que están a punto de lanzar una bomba de gran calibre. Y efectivamente, al terminar la reunión, la noticia explotó: para salvar su mercado de valores ya tambaleante, Japón decidió vender oficialmente los ETF estadounidenses que poseía, con una escala asombrosa de 620 mil millones de dólares.
En los últimos diez años, el Banco Central de Japón ha sido el mayor “jugador invisible” en los mercados bursátiles mundiales. Para estimular la economía, implementaron una política llamada “expansión de dimensiones alternativas”, que incluía una compra masiva de ETF japoneses. Esta compra fue tan grande que convirtió al Banco Central de Japón en el mayor accionista individual del mercado de valores de Tokio. Se estima que en su pico, sus activos en ETF alcanzaron casi esa magnitud. Pero ahora surge un problema: la economía interna de Japón no ha despegado como se esperaba, y la situación se vuelve problemática.
El plan del Banco Central de Japón es muy astuto: si no pueden apagar el fuego en casa, deben “robar” recursos afuera para rellenar el agujero. ¿Cómo? Vendiendo activos para obtener efectivo. ¿Cuál es su activo más valioso y líquido? No es oro ni bonos, sino precisamente esos productos ETF vinculados profundamente con el mercado estadounidense, o mejor dicho, los enormes activos relacionados con acciones estadounidenses que poseen a través de instrumentos financieros complejos.
Aquí llega el momento clave de la “puñalada por la espalda”. ¿Cuál es la situación actual en el escenario internacional? La tensión entre EE. UU. e Irán está en su punto máximo, y los nervios en EE. UU. están muy tensos. La presencia militar en Oriente Medio requiere enormes fondos, y la presión inflacionaria interna aún no se ha disipado por completo. La Reserva Federal está preocupada por cómo mantener el equilibrio en las tasas de interés. En este momento crítico, lo que más necesita Wall Street es estabilidad y confianza.
Pero el plan de Japón de vender 6200 millones de dólares en ETF equivale a echar sal en la herida más vulnerable de Wall Street. Piensa en qué representa esa cantidad: no es una cifra pequeña, equivale a la suma del valor de mercado de algunas grandes tecnológicas estadounidenses, o al volumen de transacciones en el mercado de ETF de EE. UU. en unos pocos días. Si esta enorme cantidad de ventas se desploma en el mercado, las reacciones en cadena serán catastróficas.
El hermano mayor cree que esto es como dos ejércitos enfrentados: EE. UU. soportando el fuego de artillería al frente, mientras que los aliados en la retaguardia no solo no envían municiones, sino que además vacían su almacén de logística para tapar sus propios agujeros. Este comportamiento, sin duda, puede considerarse una “puñalada por la espalda”. Veamos cómo EE. UU. castigará a Japón a continuación. #中东信息汇总# #美伊以冲突# #中东局势 #特朗普称伊朗战事接近尾声
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