La bondad es contagiosa. En la psicología social existe un concepto llamado efecto de transmisión del comportamiento, que indica que la buena voluntad que recibe una persona es más probable que se transforme en buena voluntad hacia los demás. Por ejemplo, si hoy un conductor te trata bien, es más probable que en el siguiente momento ayudes a alguien a abrir la puerta; y la persona a la que ayudaste a abrir la puerta también tendrá una actitud más positiva hacia el repartidor. La buena voluntad se transmite silenciosamente entre las personas. Pero si ampliamos la malicia, descubriremos que también sigue este efecto de transmisión. En una sociedad saludable, cada vez habrá más personas bondadosas; y en un entorno lleno de malicia, todos se volverán más precavidos, e incluso empezarán a evitar la bondad.
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La bondad es contagiosa. En la psicología social existe un concepto llamado efecto de transmisión del comportamiento, que indica que la buena voluntad que recibe una persona es más probable que se transforme en buena voluntad hacia los demás. Por ejemplo, si hoy un conductor te trata bien, es más probable que en el siguiente momento ayudes a alguien a abrir la puerta; y la persona a la que ayudaste a abrir la puerta también tendrá una actitud más positiva hacia el repartidor. La buena voluntad se transmite silenciosamente entre las personas. Pero si ampliamos la malicia, descubriremos que también sigue este efecto de transmisión. En una sociedad saludable, cada vez habrá más personas bondadosas; y en un entorno lleno de malicia, todos se volverán más precavidos, e incluso empezarán a evitar la bondad.